Hoy os traemos una receta muy otoñal, Dulce de Membrillo, esta época esta cargada de productos de esta temporada entre ellos calabazas, castañas y como no esta fruta que nos proporciona este buenísimo dulce. Esta fruta no os la aconsejamos comer en crudo ya que su sabor es bastante desagradable, así como cocinado es una verdadera delicia. Quien me diría a mi que iba a preparar algún día membrillo, esta receta me transporta totalmente a mi infancia. Mis padres eran de familia humilde, mi padre trabajaba fuera de casa y mi madre en la huerta y en las cosas de casa, aunque los quehaceres de la casa nunca fueron de su devoción ella era feliz en su huerta. Con lo que cocinar era un trabajo mas para ella, nunca fue de hacer dulces, ni nada de eso, en casa no ha habido ni flanes, ni natillas, ni bizcochos, el único postre que ha habido era el arroz con leche y una lata enorme de membrillo. El membrillo a mi padre le encantaba comérselo acompañando de un trocito de queso y que yo me sumaba a veces, como dice el dicho: «A falta de pan, buenas son tortas». Lo cierto es que este dulce lo he acabado apreciando con el tiempo, ya que de pequeña le tenia un poco de manía por saturación. Sin embargo al decidirme a hacerla, me ha pasado algo extraño ya que por norma general me tomo mi tiempo eligiendo la receta, pensándola, desarrollándola, etc y en este caso no ha sido asi, tan solo he visto unos membrillos preciosos y el impulso de lanzarme a la aventura con el. Así que para los que le guste el membrillos que se animen a probar el casero y a los que no seguro que este les gustara, #buenprovecho

Consejo

Es importante el macerado del membrillo con el azúcar de la noche anterior, ya que la fruta se ablanda y esto facilita el cocinado posterior