El bizcocho Victoria es un tradicional pastel inglés de dos pisos, ligero y esponjoso. Aromatizado generalmente con vainilla y relleno de mermelada, suele completarse con nata montada o con un glaseado de crema de mantequilla y fruta fresca. Esta receta de bizcocho data de la época de la reina Victoria, tras el fallecimiento de su marido la reina desconsolada evitó las apariciones en púbico. Se dice que tardó muchos años en dejarse convencer de volver a celebrar fiestas en los jardines de palacio y que el pueblo pudiera ver de nuevo a la reina. En estas reuniones se servía té, acompañado de un pastel ligero, relleno de mermelada hecha con fruta recogida en los jardines reales. esta especialidad recibió entonces el nombre de bizcocho Victoria.

Para conseguir la ligereza característica del bizcocho Victoria, se deben batir juntos la mantequilla y el azúcar, hasta que adquieran una textura similar a la de la nata montada. Es esencial comenzar a trabajar con la mantequilla reblandecida a temperatura ambiente, una batidora eléctrica hará el trabajo perfectamente. Sin embargo, la batidora puede ser demasiado potente para mezclar la harina; ésta debe incorporarse despacio, con una cuchara grande de metal, para que se conserve el aire en la masa.