Palmeritas mariposa de hojaldre

Hoy empezaremos con una pregunta: ¿Que recuerdos tienen para vosotros unas palmeritas en la niñez?, en el nuestro recordamos a nuestra madre teniendo un paquete guardado en la despensa, por si aparecía por casa una visita inesperada, para tener algo que poner. Vasta que llegara alguien por la puerta que estábamos deseando que las abrieran, si aun que el día anterior las hubiéramos merendando, pero nunca eran suficientes. Ahí estábamos al lado de la visita sin tocar ni una sola palmerita salvo con la mirada, deseando que la famosa visita echara mano a unas cuantas, ahí creo que por piedad nuestra madre nos veía la babilla y nos hacia un gesto simple de levantar los ojos, con un gesto de venga ahora podéis coger, madre mía, para que diría eso, un no parar de comer hasta que en el plato quedaba solamente una, y e aquí otra vez el parón y las miradas pero ahora hacia el invitado. En medio de esas conversaciones inacabables el invitado reparaba en tu cara y notaba, que te pasaba algo, o el plato se había movido solo y por eso no podías dejar de mirarlo o realmente estabas esperando su aprobación para recoger hasta las migas, pero claro quien es capaz de negarle un dulce a un niño con carita de bueno. La verdad es que hay que reconocer que aquellas palmeritas estaban muy buenas, pero ¿y las caseras? ¿las habéis probado? #buenprovecho

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